domingo, 11 de octubre de 2015

GENEROS FOLKLORICOS DE CANARIAS LA CARINGA



HELIO OROVIO.- "Diccionario de la Música Cubana" 
Baile y canto muy popular a partir de los inicios del siglo XIX. Su estribillo, repetido hasta el cansancio, dice: "Toma, toma y toma, Caringa; a los viejos palo y jeringa" De origen afro-antillano. Actualmente aparece en el repertorio de conjuntos folklóricos.


Extraído del Disco "Música tradicional de la Isla de La Palma" de Echentive.
Según Díaz Cutillas es una danza de origen afrocubana, cuyo nombre deriva de la Calenda. Es una danza muy alegre en la que el varón trata de conquistar a la dama. Su introducción en La Palma es muy probable que se produjera en la segunda mitad del siglo XIX, donde la emigración palmera a la isla de Cuba tuvo una gran importancia hasta el punto de que aún hoy se ve reflejada esta en el vocabulario, en el cultivo del tabaco y elaboración de los mismos, así como a la tremenda afición que existe al Punto Cubano (Cantado por los "versadores", que de forma improvisada y en décimas se echan puntas), habaneras y danzones.




Extraído de la página web http://www.cmhw.cu, donde el columnista Alberto Anido comienza el artículo titulado “De la Caringa al Himno Invasor. Toques militares de los mambises”, de la siguiente manera:
Aunque fue una expresión muy recurrente años atrás en las conversaciones entre cubanos, todavía en ocasiones puede oírse  «bailó la Caringa», o «lo puso a bailar la Caringa».
Tal vez este dicho haya quedado en el habla popular desde la época en que  nuestros mambises se batían con las tropas españolas, pues en los primeros tiempos de la contienda, bisoños aún y sin mucho orden militar, al iniciar un combate se animaban con la letra de esta danza, muy conocida sobre todo en las zonas campesinas, en ausencia de toques regulares propios de todo ejército para los distintos momentos significativos de la guerra: «Toma, toma y toma Caringa./ Pa´ la vieja palo y jeringa».


Extraído del artículo “Folclore de Emigración: Relaciones musicales de la Palma y Cuba” de D Manuel S. Hernández Cabrera y D. Juan José Santos Cabrera Publicado en el número 71 de la web www.bienmesabe.org,
La Caringa, también conocida como Calinda, es una danza de origen criolla, donde los bailadores dispuestos en dos filas, una frente a otra, avanzan y retroceden rítmicamente, es un baile donde el varón trata de conquistar a la mujer que Ie rehúye .
En La Palma, la Caringa tuvo una enorme popularidad hasta finales de la década de los anos 30; aún viven muchas personas que lo bailaron en su juventud, en Fuencaliente de La Palma la mayoría de las personas que tienen más de 65 años lo recuerdan perfectamente, tal es el caso de Aquilino Torres, octogenario, que todavía lo toca con su acordeón y lo baila; Dona Celia y Don Pío de Paz, este último lo bailaba por los carnavales en la época de la República disfrazado de negro. En otros municipios de La Palma, Barlovento y Tijarafe, hay muchas personas que lo recuerdan perfectamente. EI grupo Echentive recupera este interesante tema folklórico en el año 1987, curiosamente la música y la letra tiene una gran fidelidad con la Caringa que interpretan actualmente los grupos cubanos. 
En cuanto al baile existen mas diferencias, cosa que puede ser lógica dentro de lo que los etnomusicólogos denominan el fenómeno de la variabilidad en la transmisión oral debido a factores como el tiempo, el desplazamiento, translación del repertorio, por el impacto de determinados géneros musicales en el individuo transmisor, etc. 




JOSE LUIS CONCEPCION, Diccionario Enciclopédico de Canarias Pueblo a Pueblo. Editorial José Luis Concepción. La Laguna, 1992.
“La Caringa”, “Mataculebras” y “La Chambelona” son aportaciones caribeñas traídas por los emigrantes palmeros. Si la Chambelona fue un canto relacionado con una revolución cubana, ésta supuso otra verdadera revolución en el año diecisiete de este siglo (XX) debido a que por primera vez las mujeres bailaban con las manos de los hombres en sus cinturas.

IDOIPE GARCÍA, FÉLIX, Folklore Palmero (sin hacer alusión al nombre del baile o danza, aparece el siguiente texto)
Recién llegado a La Palma y en el Tarajal de Tazacorte he presenciado una danza figurativa en la que el galán persigue a su dama con asedio de danzarín, a modo de requiebros de los que la dama se defiende con donaire sin que nunca su pareja le dé alcance; la finura de este baile y su gracia estriba en la singularidad de la pareja que lo baila.


En CUBARTE, el portal de la cultura cubana http://www.cubarte.cult.cu/es, aparece el siguiente artículo.
La Caringa
Por: María Teresa Linares Savio  http://www.cubarte.cult.cu/sites/all/themes/cubarte/img/design/punto.png Rosario 12, Argentina http://www.cubarte.cult.cu/sites/all/themes/cubarte/img/design/punto.png2004-10-01

La caringa es, al decir de la reconocida musicóloga cubana María Teresa Linares, una forma de danza basada en la persecución galante de la pareja. Su aparición en Cuba y en otras tierras caribeñas está unida a la inserción obligada de los esclavos africanos en esta parte del mundo. Se halla entre las tradiciones africanas y españolas que bordearon, como torrentes paralelos y diversos, las márgenes de la cubanía, que igual a un delta emergió de entre ellas.


Precisamente esa fusión de gustos y costumbres entre pueblos protagonistas de la historia del coloniaje es causa de curiosos hechos. Entre las expresiones artísticas campesinas en Cuba se cuentan el punto guajiro y el zapateo, de raíces españolas ambos y pariente de la caringa el segundo, como género danzario. 

A su vez, en la cultura de la nación ibérica quedaron incrustadas voluptuosas trazas de los ritmos africanos: en Canarias la caringa constituye tradición, aunque allí la consideran de origen tan cubano como el son y el danzón, llegados todos a aquel archipiélago durante el siglo XIX. Existe en la isla de La Palma un concurso anual de composición y expresión coral, en una de cuyas ediciones resultaron ganadoras dos piezas igualmente tituladas La caringa, en la modalidad Coros de música canaria. 

El etnólogo cubano don Fernando Ortiz, en su Glosario de Afronegrismos, abunda en los orígenes de este baile, al que registra como Caringa o Calinda y explica que se le llamaba con ambos nombres, por corrupción del lenguaje; pero advierte que el definitivo es el primero, con el cual también se identifican algunos puntos geográficos en África, razón que consideró ilustrativa de la procedencia del vocablo.

Citado por Ortiz, el sacerdote francés Pére Labat, quien conoció el baile de marras en sus contactos con las dotaciones esclavas de las posesiones francesas del Caribe, describía hacia 1742: "Los bailadores se disponen en dos líneas, los unos ante los otros; los hombres de un lado, las mujeres de otro. Los espectadores forman un círculo alrededor de los bailadores y tamborileros. El más hábil canta una tonadilla, que improvisa sobre algún asunto de actualidad, y el sonsonete o bordón es repetido por todos los danzantes y espectadores, y acompañado con palmeos.

"Los bailadores alzan los brazos -añade Labat- como si tocaran castañuelas, saltan, dan vueltas y revueltas, se acercan hasta dos o tres pies unos de otros y retroceden siguiendo la cadencia, hasta que el son del tambor les advierte que se junten golpeándose los muslos de unos con los de los otros, es decir, los hombres contra las mujeres…" 

El sacerdote da fe de lo "deshonesto" de tal danza y cuenta que, por esa razón, los colonos la prohibían, aunque a duras penas por lo mucho que gustaban de ella los esclavos y también los españoles -decía-, que la aprendieron de aquellos y la llevaron de una posesión a otra por toda América.

Aderezada con la gracia criolla a través de los siglos, en nuestros días la caringa encuentra espacio en las Jornadas Cucalambeanas, que se celebran en la provincia de Las Tunas; en el movimiento de Cultura Comunitaria de Holguín, entre otros territorios; en la labor de instructores de danza en palacios de pioneros y de grupos de artistas aficionados, cuyo mayor exponente es el Conjunto XX Aniversario, del municipio avileño de Majagua, que desde 1966 la integró junto a otros bailes campesinos tradicionales como el tumbantonio, el gavilán y el papalote, en un repertorio de elevada calidad interpretativa exhibido en Cuba, en México y en varios países europeos.

Seguidores del tema opinan, no obstante, que la caringa y los bailes a ella emparentados urgen de mayor presencia en salones y escenarios, merecimiento conquistado con claras pruebas de una longevidad que quiere aún trascender al futuro.



Ha sido de vital importancia para la realización de estas páginas la guía encontrada en el libro TESORO LEXICOGRÁFICO DEL ESPAÑOL DE CANARIAS, de los autores Cristóbal Corrales Zumbado, Dolores Corbella Díaz y Mª Ángeles Álvarez Martínez, publicado por la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno Autónomo Canario con el patrocinio de la Real Academia Española. ISBN 84-7947-196-4 (obra completa).

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